QUÉ HAY QUE SABER DEL CMV

El CMV congénito es un virus complejo y silencioso, principal responsable de sordera neurosensorial en niños.

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PREVENCIÓN

Más del 90% de la población adulta ya ha cursado la enfermedad durante su vida, y aún más probable es que haya sido asintomática o como un resfrío común. Las personas con un sistema inmunológico sano, al infectarse con el CMV pueden no generar síntomas. El riesgo se genera en embarazadas que no hayan cursado la enfermedad porque su sistema inmunológico está debilitado y pueden traspasar el virus a través de la placenta al feto.
Saber si la embarazada no ha cursado la enfermedad durante su vida, puede hacer una gran diferencia al momento de desarrollar un embarazo sano y no exponer al feto, al virus y sus consecuencias.

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SIGNOS Y SÍNTOMAS

En la mayoría de los casos, tanto niños como adultos especialmente si son sanos, la infección por CMV es asintomática o se puede presentar como un simple resfrío. Sin embargo, existen ciertos indicadores que es mejor revisar en caso de un embarazo, como cuadro de inmunodepresión o si perteneces a otros grupos de riesgo.
Al ser una enfermedad altamente asintomática, el no presentar ningún síntoma, no necesariamente significa que el neonato o la embarazada no puedan ser diagnosticados con CMV.

Newborn

DIAGNÓSTICO DEL NEONATO

Si el médico sospecha una infección por CMV durante el embarazo, puede realizar una prueba prenatal (amniocentesis) para determinar si el feto está infectado.
Si sospecha que tu bebé puede tener CMV congénito, es importante que se le realicen pruebas en las primeras tres semanas después del nacimiento. Después de las tres semanas, es imposible detectar si el bebé tiene CMV congénito o podría haberla contraído al mamar o por estar expuesto a otras personas con el virus.
Si tu bebé tiene citomegalovirus, es probable que el médico recomiende pruebas adicionales para revisar los órganos del bebé, como el hígado y los riñones.

TRATAMIENTOS Y TERAPIAS

En general, los niños y adultos sanos no requieren tratamiento, por lo general con descansar el cuerpo es capaz de eliminar por sí solo la infección.
Sin embargo, los recién nacidos y las personas con un sistema inmunitario deprimido necesitan recibir tratamiento cuando presentan signos y síntomas de infección por CMV. El tratamiento más frecuente es con medicamentos antivirales, dependiendo del grado de gravedad y síntomas de la infección.