PRINCIPALES SECUELAS
Si bien la principal secuela del CMV congénito es la sordera neurosensorial, puede producir retraso psicomotor y de lenguaje, parálisis cerebral, hipotonía, epilepsia y problemas visuales.
SORDERA NEUROSENSORIAL
El CMV es la primera causa en el mundo de sordera neurosensorial. Entre 10-15% de los recién nacidos sin síntomas desarrollarán pérdida auditiva, lo que puede ocurrir desde el nacimiento o de forma progresiva. En casos sintomáticos, se estima que entre 40-50% de los casos mostrarán pérdida de audición.
RETRASO PSICOMOTOR / DE APRENDIZAJE
Principalmente en recién nacidos sintomáticos, pueden existir casos de microcefalia y calcificaciones moderadas o severas, lo que afectará el desarrollo neurológico, y por lo tanto generará problemas psicomotores y/o de aprendizaje.
PARÁLISIS CEREBRAL
En casos severos, el recién nacido podría ser diagnosticado con parálisis cerebral, debido al daño generado en el cerebro en desarrollo, lo que afectará la capacidad de control de músculos.
HIPOTONÍA
La hipotonía se refiere a la disminución de tono muscular, lo que puede afectar al desarrollo psicomotor. En el caso del CMV, la hipotonía suele ocurrir en casos donde existe compromiso del sistema nervioso central, por lo general casos sintomáticos.
EPILEPSIA
El CMV podría provocar casos de convulsiones, por lo que en casos severos se requerirá hacer seguimiento neurológico y de ser necesario iniciar su tratamiento. Un neurólogo pediátrico podría recomendar el monitoreo activo, por ejemplo a través de un encefalograma.
PROBLEMAS VISUALES
Los problemas de visión pueden ocurrir en 10-20% de los casos sintomáticos y 1-2% de los casos asintomáticos. En general, el recién nacido puede sufrir coriorretinitis generada por pequeñas fisuras en la retina que podrían generar daño ocular permanente.